Como Hacer el Sexo Oral a una Mujer

SEXO ORAL

Entre los mayores placeres que es posible darle a una mujer, se encuentra sin duda el de besarle la vulva con la lengua y los labios, estimulando especialmente el clítoris, que se estremece con
esta caricia húmeda y caliente.

La lengua es un órgano táctil sumamente sensible que percibe la respuesta sexual de ella y de la misma manera que recorre la piel estando blanda y relajada como si la rozara tiernamente, puede
hacerse más rígida y, usando la punta tensa, aumentar el ritmo o la intensidad del contacto.

<<Casi todas las mujeres alcanzan el clímax si se les lame el clítoris, el perineo, la entrada de la vagina y del ano>>.

Aunque el máximo placer se centra en el clítoris, desde este punto erógeno la sensación de goce puede transmitiese a otras zonas del cuerpo, si ella respira profundamente al ritmo de la estimulación de la lengua de él y a la vez contrae el músculo PC.

La extrema sensibilidad femenina -siempre alerta- advierte con prontitud si él la acaricia mecánicamente, lo que inevitablemente hace decrecer su excitación; como en cualquier práctica sexual es importante que ambos gocen sensualmente.

LA MEJOR MANERA DE REALIZARLO

Si actúa con sabiduría sexual el amante puede despertar el morbo de ella prometiendo y a la vez demorando el contacto que anhela sin ir directamente al punto de máxima excitación. La
aproximación al sexo oral es un arte refinado que debe desarrollarse paso a paso, iniciándolo como una lenta danza que irá cobrando velocidad hasta volverse vertiginosa, haciendo que los cuerpos restallen de placer.

Él la besa profundamente en la boca, juega a estirar los labios y con su lengua cosquilleo el interior; después comienza a dibujar el mapa de su cuerpo; lo hace sin prisa deteniéndose en los senos,
rozando y humedeciendo al pasar los pezones antes de lamer arriba y abajo la línea imaginaria que los separa siguiendo el esternón. Con la misma enervante lentitud, va bajando hacia el ombligo, por
cuyo contorno e interior pasea ávido; las manos, que han ido siguiendo el recorrido por los costados del cuerpo de ella, comienzan a estrecharle las caderas para acompañar el goce del que pronto ella disfrutará plenamente.

<<La aproximación al sexo oral es un arte refinado que debe desarrollarse paso a paso.>>

Ahora ya está cerca la descarga de alto voltaje porque él está usando su lengua para contornear el pubis, que muerde con suavidad antes de internarse entre los pliegues que lo esperan anhelantes a ambos lados de los labios mayores, sorbe con avidez el tierno interior de los muslos, se introduce entre las nalgas y con

<<Él sorbe con avidez el tierno interior de los muslos, se introduce entre las nalgas y con la punta de la lengua toca levemente los orificios que encuentra a su paso hasta llegar a los labios  menores.>>

la punta de la lengua toca levemente los orificios que encuentra a su paso hasta llegar a los labios menores, donde se demora en una caricia que los recorre una y otra vez.

Se intensifica su libido, la temperatura de¡ cuerpo aumenta, alza el pubis, con las piernas abiertas, levanta también las nalgas para que él las sostenga y acaricie, facilitándole el contacto con el
clítoris, que no puede esperar más, firme y tenso por la excitación.

<<Ella levanta las nalgas para que él las sostenga y acaricie, facilitándole el contacto con el clítoris, que no puede esperar más, firme y tenso por la excitación.>>

La vulva está abierta como una campana cuyo badajo él hace tintinear de placer, lamiendo y mordisqueando con cuidado infinito, moviéndolo hacia ambos lados, llevándolo arriba y abajo
hasta sentir que se acerca un trepidante y arrollador terremoto que la conmueve hasta las entrañas. Entonces la sujeta firmemente para que en los espasmos que se sucedan durante el clímax ella no se
aleje ni por un instante del centro de su goce y lo disfrute con máxima Intensidad hasta el final.

DIFERENTES POSTURAS

Son muchas las maneras de disfrutar del cunnilingus y cada pareja debe aprender a hallar la que le resulte más cómoda y aquella que le permita sentir más placer. Las posiciones en que ella está tumbada con las piernas abiertas, de modo que su vulva quede bien expuesta al contacto con la lengua acariciante de él, son las más adoptadas, pero no son las únicas.

Es muy placentera también la postura en que un almohadón sirve para elevarle las nalgas y que él abra las piernas de ella, a la vez que sus pies se apoyan en sus hombros.

Hay parejas que prefieren practicar el sexo oral permaneciendo la mujer de pie y él arrodillado para lamer la vulva o, sobre la cama, estando él tumbado y ella de cuclillas con el pubis a la altura de su boca.

Sin embargo, acaso una de las posiciones que más se suele asociar al sexo oral es la denominada popularmente «el 69», en que ambos amantes se estimulan a la vez.

La mayoría lo practica acostándose hombre y mujer uno al lado del otro con las cabezas dirigidas en sentido contrario, de modo que los genitales de ambos queden a la altura de sus respectivas
bocas.

Una variante de esta postura es que uno de ellos -generalmente el hombre, que tiene más peso- esté tendido boca arriba y encima se coloque, de forma opuesta, la mujer mirando hacia abajo.
Al practicar la felación y el cunnilingus al mismo tiempo debe tenerse cierta precaución cuando se acerca el clímax, ya que a veces en el momento del orgasmo ella puede descontrolarse y hacerle daño en el pene con los dientes.

<<Aunque el «el 69» es la postura más conocida, no es la que prefieren las mujeres, ya que les impide abandonarse a su propio placer pendientes de dárselo también al hombre.>>

EL COITO

Este punto del viaje sexual, que para él representa la ansiada meta de la penetración, es para la mujer una más de las múltiples etapas del erotismo, por lo que la vive de forma diferente. Sólo si está
intensamente excitada por los estímulos y caricias previamente comparados, la desea y disfruta con ella.

Ella está muy encendida al notar que él ha alcanzado el punto máximo de erección, lo que hace subir aún más su libido, la vagina se Inunda con los jugos que surgen desde lo más profundo y le indican que todo su cuerpo está dispuesto a recibirlo para llegar juntos al éxtasis. El glande tenso se adelanta buscando la humedad de esa caverna en la que el pene desea amarse entero y ser abrazado con ardor. Ese primer Instante de la penetración es de una sensualidad mágica, un encuentro único en que se acoplan las paredes de la vagina a la forma y tamaño de él como si un guante lo cubriera para abrigarlo y acariciarlo al mismo tiempo. El falo embiste con furia salvaje o penetra con cautela tanteando y jugando en ese espacio que lo reclama vibrando acompasadamente al ritmo de los latidos del pene y comienza uno de los momentos eróticos en el que más imaginación pueden liberar los amantes para disfrutarlo.

<<El falo embiste con furia salvaje o penetra con cautela tanteando y jugando en ese espacio
que lo reclama vibrando acompasadamente al ritmo de los latidos del pene.>>

Ella, despojada de inhibiciones, dirige la acción; su cuerpo se mueve eligiendo la cadencia y la fuerza que desea de cada embestida, exige mayor rapidez, desea más lentitud, quiere que él juegue profundamente dentro de ella o que se aleje como si la abandonara y vuelva a entrar con más fuerza; este ritmo va renovando su deseo y haciendo crecer su ansia sin límite. Entonces, rendida y sudorosa, con el corazón desbocado, los músculos tensos y el cuerpo febril, comienza a imprimir una cadencia acompasado, cada vez más veloz, que ya no se detendrá hasta que él se derrame entero
y ella toque una vez más el techo de su placer.
Según la postura elegida para el coito, se obtienen sensaciones diferentes; para que la mujer disfrute al máximo y se cree el morbo que intensifica el deseo, uno de los dos debe estimular el clítoris mientras se produce la cópula. También es de lo más excitante dejar por unos momentos el falo en reposo y que éste crezca al calor de los vibrantes latidos de la vagina, para incrementar la pasión.

<<Si la mujer no consigue tener orgasmos durante un período prolongado de su vida sexual activa y, por vergüenza o deseos de complacer, no lo confiesa optando por fingirlos, no sólo limita las posibilidades del amante que puede ayudarla a llegar al clímax, sino que se impide a sí misma acceder al placer supremo de la sexualidad completa.>>

A diferencia de lo que muchos amantes suponen, no es esencial que el estallido del orgasmo se produzca al mismo tiempo; no cabe duda que es placentero que él retarde la eyaculación para esperarla si su ritmo es más lento, pero la mujer disfruta igualmente si llega al clímax antes o después.

Uno de los momentos de mayor Intimidad y, para ella, de Intensa emotividad durante el coito, es el «después», cuando ambos, agotados pero plenos, siguen estrechamente abrazados sin desear desprenderse y el pene va reduciendo su tamaño en el interior de la vagina.

OTRAS FORMAS DE PLACER

Todo lo que resulte novedoso en el arte de la sexualidad es bien recibido por la mujer. Ella desea ser asombrada, y su emotividad se ve estimulada hacia la sensualidad cuando se añaden juegos y fantasías inéditos a las relaciones eróticas. Entonces es capaz de desplegar una amplia gama de recursos dictados por el placer de los sentidos, que incorporan ternura y ardor renovados a los encuentros amorosos.

La rutina y la monotonía son los grandes enemigos a combatir por los amantes, así como las
actitudes rígidas y apegadas a viejos patrones; si se introduce humor, imaginación y sentido
lúdico, la pasión permanece encendida y siempre brotan de ella nuevas, chispas que encienden
los cuerpos y provocan más deseo.

<<Las fantasías son saludables e incrementan la sexualidad creando un espacio inagotable.>>

A diferencia del hombre, ella no sólo se excita con la vista o el tacto, sino que sus cinco sentidos
están alerta y dispuestos para entrar en acción y vibrar de gozo en los brazos de quien es capaz de
incitada y acompañarla en esa ruta reveladora de nuevas sensaciones íntimas. Por este camino,
profundizando en la sensibilidad femenina, él hallará a una compañera siempre dispuesta a
ampliar las situaciones excitantes para llegar juntos hasta la frontera del placer.

<<La fantasía erótica de gozar con desconocidos es una de las más incitantes y ambos pueden vivirla con ardor. Ella está de pie en la oscuridad, sólo viste una falda larga y amplia y él se introduce por debajo entre sus piernas y la estimula con las manos o la lengua hasta hacerla gritar de placer.>>

POTENCIAR LA SENSUALIDAD

El beso es uno de los estímulos que más erotizan la piel de todo el cuerpo y, sobre todo, la boca y otras zonas erógenas femeninas. Besar bien es un arte con el que se despierta la sensualidad; saber
recorrer los labios de ella con los propios, lamiéndolos, sorbiéndolos con suavidad, mordisqueándolos hasta notar cómo se inflaman para introducirse luego en el interior de la boca y
recorrerla apasionadamente tocando con la lengua el paladar, las encías y dibujando el contorno de los dientes.

<<Muchas veces las fantasías sexuales, al ser llevadas a la práctica, resultan menos estimulantes que en la imaginación.>>

Lamerle todo el cuerpo es un placer que a ella la estremece de gozo, sobre todo al cambiar los roces y la tensión de la lengua, alternando leves mordiscos y besos con los labios juntos; el anhelo
crece si al mismo tiempo sus manos se mueven acariciando con las palmas y el dorso, cachetean con los nudillos y arañan tenues la piel de otros puntos excitabas. Estos contactos hacen brotar el
deseo y la respuesta sexual no tarda en hacerse presente en la humedad de la vulva y la erección de los pezones y el clítoris.

La idea femenina de la relación sexual es un todo completo y complejo que no aísla una etapa del placer de la siguiente ni considera una más importante que otra; no hay para ella un objetivo esencial como puede ser para él la penetración, aunque ésta también le resulte placentera.

Se inflama de ansia al ser besada, lamida o arañada en toda la extensión de su piel, que es enteramente territorio erótico privilegiado y el centro de su goce -el clítoris y la vegina- se
derrama en oleadas calientes hacia todos los puntos cardinales de su cuerpo.

LAS FANTASIAS SEXUALES

Las mujeres que saben proyectar sin miedo ni vergüenza sus ensoñaciones eróticas crean un rico mundo que intensifica en gran medida el goce sexual. Sin embargo, hay quienes se reprimen

porque piensan que no es adecuado o que se trata de algo censurable, mientras que si se permiten estimular las fantasías cuando aparecen, se adentran en ellas y las hacen realidad con él, no pondrán barreras al placer.

<<El amante sensible es aquel que es capaz de leer entre líneas la sugerencia sutil de ella para acompañar o incluso transformar la fantasía enriqueciendo la relación sexual.>>

El recuerdo de un amante anterior, el rostro de un actor de cine en cuyos brazos se desearía
estar o imaginar un paraje de la naturaleza donde desnudarse y gozar sexualmente son algunas
de las fantasías más comunes. También es frecuente inventar, guiadas por la curiosidad o el
ansia de novedad, posturas o caricias nunca experimentadas, deseos de dominar o ser sometida;
sentirse vulgar o parte de un harén, cambiar de pareja o disfrutar del sexo con más de un hombre
a la vez o con alguien del mismo sexo.

Las fantasías son saludables e incrementan la sexualidad creando un espacio inagotable.
Comunicarlas verbalmente para realizarlas a dúo o conservarlas en secreto para disfrutarlas
como complemento de la relación erótica, constituye una elección personal.

Ella está encima de él, literalmente cabalga sobre su cuerpo, cierra los ojos y se deja llevar
por la película que pasa por su mente: es Lady Godiva montando con los senos al aire un potro
blanco, su piel es acariciada por un sol ardiente. De pronto, unos fuertes brazos la ciñen por la
cintura y la depositen sobre la hierba y un desconocido rudo y salvaje la penetra una y otra vez
golpeando su pubis, mientras su boca le lame con fruición los pezones y desliza sus dedos por
detrás buscando el recóndito anillo del ano.

Para ser por una noche la favorita del sultán, sólo es preciso perfumar el ambiente con incienso, iluminarlo con velas rojas que apenas permitan entrever en la oscuridad la piel brillante del sudor del amante que la toma de la mano, eligiéndola entre muchas para encenderla de placer. Luego, él retira una tras otra las prendas que cubren su intimidad como si fueran velos y ella inicia una danza que lo electriza con los sinuosos movimientos de su vientre, con el balanceo sensual de los pechos que Invitan hasta que se lancen uno en brazos del otro para vivir juntos el fin de esta apasionante fantasía oriental.

EL JUEGO DE LOS ROLES

Crear una relación sexual como si fuera un escenario e interpretar diversos papeles es una manera de reinventar el placer. Invitar con la mirada sin decir una palabra, incitar con el cuerpo adoptando una postura especial o sencillamente ignorar al otro, actuando como si se estuviera a solas, provoca reacciones apasionadas.

Ella se recuesta lánguidamente como si deseara dormir, sus ojos están cerrados y no lo mira ni lo busca, pero algo en su cuerpo parece desmentirlo, un muslo está encogido y deja ver el vello del pubis, la otra pierna está tensa como si esperara. Súbitamente él se acerca y percibe el perfume que surge desde el pubis, y no puede resistir la tentación de hundir su rostro entre la suavidad de sus muslos y lamerla hasta que ella abandone su lasitud y despierten todos sus instintos eróticos con la caricia.

EL BAÑO COMPARTIDO

Bajo el agua, todo se desliza naturalmente, la piel brilla y es fácil acariciar con la espuma, jugar a hacer burbujas, provocar con el roce, acariciar con la esponja como sin querer, y alejarse. El agua se desliza por su piel, él envuelve su cuerpo tibio y perfumado con los brazos, pero ella le da la espalda y todo indica que se resiste, no quiere más placer que la ducha compartida, no necesita nada más. Sin embargo, él va a Intentar seducirla con la fuerza de su excitación. Arrodillándose, besa el hueco de su ombligo y baja lentamente por el vientre de ella lamiéndola con pasión, hasta que la siente entregada y perdida en la ardiente marea del deseo que ha despertado.

SUEÑOS ERÓTICOS

Del mismo modo que en las horas de vigilia aparecen fantasías sexuales, durante el sueño, el mundo del inconsciente sigue activo y recrea escenas de erotismo. En ocasiones, éstas son una continuación enriquecida de una realidad que se ha vivido, pero pueden ser totalmente nuevas, porque proceden de deseos ocultos en lo más profundo de la mente.

Las imágenes sensuales de los sueños tienen protagonistas conocidos o desconocidos, son
verosímiles o increíbles, lo que a veces sorprende a la mujer o incluso la turba por el cariz audaz
que presentan, pero como contienen tantos símbolos complejos y de difícil lectura, rara vez se
hace posible extraer conclusiones ciertas acerca de su significado.

Lo más habitual es que, en sueños, se expresen ideas o deseos reprimidos, ya sea por convenciones sociales o prejuicios, miedos o tabúes. En este aspecto suele soñarse con relaciones múltiples, infidelidades, homosexualidad y temas similares, que pueden ser fantasmas de la mujer que, en realidad, no se permite confesarse a sí misma. Sin embargo, no hay que dejarse llevar por la culpa o la contradicción que introducen las imágenes oníricas, sino tratar de incorporarías a la conciencia de manera natural. Si algo de lo que se recuerda al despertar puede llevarse a la realidad y contribuye al placer, es positivo aprovecharlo para enriquecer el erotismo, al igual que se hace con las fantasías, pero si genera ansiedad o dudas, basta con no darle importancia puesto que su significado no siempre responde a deseos inconfesables.

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